Visita Playa de El Puntal
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La Playa de El Puntal es, sin duda, uno de los enclaves naturales más asombrosos y exclusivos de toda Cantabria. Situada en el municipio de Ribamontán al Mar, este arenal de más de 2 kilómetros ocupa una estrecha flecha arenosa que separa la desembocadura de la Ría de Cubas del mar abierto de la Bahía de Santander, estando literalmente rodeada de agua por ambos lados. Esa morfología particular le confiere un carácter casi insular, con vistas panorámicas hacia Santander por un lado y hacia el mar abierto por el otro, creando una perspectiva visual de postal que pocos arenales en España pueden igualar.

Su entorno natural está incluido en el espacio protegido de las Dunas del Puntal y el Estuario del Miera, lo que garantiza la conservación de sus dunas, marismas y flora costera. La arena es fina, dorada y muy limpia, y la playa se caracteriza por sus aguas tranquilas y de poca profundidad en el lado de la ría, mientras que en el lado del mar abierto las olas pueden ser más activas. Esta dualidad la vuelve un destino extraordinariamente versátil: seguro para las familias en el interior y dinámico para los deportistas hacia el exterior.
Lo que hace verdaderamente especial a El Puntal es su accesibilidad casi exclusivamente marítima. No existe carretera que llegue hasta ella, lo que ha preservado su carácter virgen y tranquilo, alejado del turismo masivo y los coches aparcados a pie de arena. El viaje en barca desde Santander, con una duración de apenas 10-15 minutos, forma parte de la vivencia y es en sí mismo uno de los momentos más bonitos de la visita: cruzar la bahía con las vistas de la ciudad al fondo y llegar a un paraíso natural que parece estar a mundos de distancia.
Ubicación de Playa de El Puntal
Clima en Playa de El Puntal
PLAYA EL PUNTAL CLIMAActividad recomendada
Las mejores cosas que hacer en Playa de El Puntal
Llegar en barca y disfrutar del trayecto
El viaje en barca desde el Palacete del Embarcadero de Santander es mucho más que un simple transporte: es el inicio de la vivencia. Durante los 10-15 minutos de travesía, se deslumbran unas vistas privilegiadas del skyline de Santander, la Península de la Magdalena y el movimiento del puerto. Las barcas de «Los Reginas» realizan el servicio con frecuencia durante la temporada (mayo a septiembre), siendo un plan en sí mismo para toda la familia y una de las actividades más emblemáticas del verano santanderino.
Paseo de punta a punta de la flecha arenosa
Una actividad imprescindible es recorrer a pie toda la extensión de El Puntal, desde donde desembarca la barca hasta el extremo más alejado de la lengua de arena. Este paseo de aproximadamente 2 kilómetros permite recrearse de ambos lados del arenal: el interior tranquilo frente a la ría, y el exterior más abierto al Cantábrico con diferentes condiciones de viento y olas. El extremo de la «punta» brinda las vistas más espectaculares, con el mar abierto a un lado y la bahía y la ciudad al otro, un auténtico mirador natural.
Las mejores actividades cerca de Playa de El Puntal
Kitesurf y windsurf en un spot de referencia
La zona de El Puntal y la contigua Playa de Somo forman uno de los spots de kitesurf y windsurf más conocidos del norte de España. Los vientos consistentes y la amplitud de los arenales hacen de este entorno un lugar privilegiado para la práctica de deportes de vela, especialmente con viento del noreste y del este. Varias escuelas operan en la zona de Somo, proporcionando cursos para todos los niveles de los que El Puntal forma parte como zona de navegación habitual.
Baño tranquilo en el lado de la ría
El lado interior de la flecha arenosa (el que mira a la ría y a Santander) brinda aguas muy calmadas, de poca profundidad y temperatura agradable, siendo un entorno óptimo para familias con niños pequeños. Aquí no hay olas y la corriente es mínima, lo que permite bañarse, nadar o simplemente flotar con total tranquilidad. La vista de Santander desde el agua añade un componente estético especial y difícil de olvidar.
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Observación de aves y naturaleza en el estuario
El Estuario del Miera, adyacente a la playa, es un humedal de gran valor ecológico integrado en el espacio natural protegido. Desde la orilla de la ría, especialmente en los extremos del arenal, es posible observar aves limícolas, garzas, cormoranes y otras especies que frecuentan el estuario durante sus migraciones o como zona de invernada. Es una actividad perfecta para los momentos de marea baja, cuando los bancos de arena y fango quedan al descubierto y concentran la mayor actividad de la fauna.

Información práctica de Playa de El Puntal
El Puntal no tiene acceso en coche. Existen dos formas principales de llegar:
En barca desde Santander: La opción más popular y recomendada. Las barcas de «Los Reginas» salen del Palacete del Embarcadero de Santander con frecuencia de unos 30 minutos en temporada alta (mayo-septiembre). El trayecto dura unos 10-15 minutos y el precio aproximado es de 5-5,70€ el billete de ida y vuelta.
A pie desde Somo: Si vienes en coche, lo más cercano es aparcar en el aparcamiento de la Playa de Somo y caminar por la arena hacia la izquierda unos 2 kilómetros hasta llegar a El Puntal. Es un paseo agradable y llano por la arena, aunque en verano el aparcamiento de Somo se llena rápidamente.
Verano (junio-septiembre): La temporada adecuada, con todos los servicios activos y el servicio de barcas en pleno rendimiento. El ambiente es muy animado y familiar.
Primavera y otoño: Perfectas para paseos tranquilos, observación de aves y deleite del paisaje sin aglomeraciones, aunque el servicio de barcas puede estar reducido o suspendido.
Mareas: Al ser una playa en una bahía, las mareas no alteran dramáticamente el espacio de arena como en otras playas del Cantábrico, aunque el lado de la ría varía su anchura según la marea.
En temporada alta, El Puntal cuenta con servicio de vigilancia y socorrismo, y hay un chiringuito («El Puntal Tricio») que abre desde junio hasta principios de octubre, donde se pueden adquirir bebidas y comidas. No hay duchas permanentes en la arena. Al no tener acceso rodado, la playa mantiene un nivel de tranquilidad y limpieza superior al de muchas playas urbanas del norte de España.
Preguntas frecuentes acerca de Playa de El Puntal
Correcto, no existe ninguna carretera que llegue directamente a la Playa de El Puntal. Su situación en el extremo de una flecha arenosa en medio de la bahía la hace completamente inaccesible por vía terrestre. Las dos únicas opciones son llegar en barca desde Santander (la más cómoda y recomendada, con billete de ida y vuelta por unos 5-6€) o aparcar en Somo y caminar aproximadamente 2 kilómetros por la playa.
En temporada alta (julio y agosto), las barcas de Los Reginas salen con una frecuencia aproximada de cada 30 minutos desde el Palacete del Embarcadero de Santander. El trayecto dura entre 10 y 15 minutos. En temporada media (mayo, junio, septiembre), la frecuencia puede ser menor. Fuera de estos meses, el servicio de barcas suele estar suspendido.
Sí, especialmente en el lado interior que da a la ría. Las aguas de esta zona son muy tranquilas, de poca profundidad y sin corrientes fuertes, lo que la hace uno de los lugares más seguros para bañarse con niños en Cantabria. El lado que da al mar abierto puede tener más oleaje, por lo que se recomienda que los niños más pequeños gocen del agua en la zona de la ría.
No. El servicio de barcas de Los Reginas opera principalmente durante los meses de primavera y verano (aproximadamente de mayo a septiembre). Fuera de temporada, el servicio puede estar muy reducido o interrumpido completamente. Si quieres visitar El Puntal en otoño o invierno, la única opción viable es caminar desde el aparcamiento de Somo, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.
Sí, el Chiringuito El Puntal Tricio opera habitualmente desde el 1 de junio hasta principios de octubre, proporcionando bebidas, comidas y bocadillos a pie de arena. Sin embargo, fuera de esas fechas la playa no tiene servicios de hostelería propios. Para opciones más amplias, tanto Somo como Santander presentan una excelente oferta gastronómica a pocos minutos de distancia, con la ventaja de poder cruzar la bahía en barca mientras disfrutas las vistas.
